
ESPECTACULAR....
Sin spoilers
"Me llamo Lester Burnham. Este es mi barrio. Esta es mi calle. Esta es mi vida. Tengo 42 años y en menos de uno habré muerto, claro que eso no lo sé aún, y en cierto modo ya estoy muerto. Aquí me tienen, cascandomela en la ducha, para mí, el mejor momento del dia. A partir de aquí todo va a peor..."
Así empieza American Beauty, la ópera prima del director teatral británico Sam Mendes- marido de Kate Winslet y con otra obra maestra en su filmografía, Camino a la Perdición-, un reflejo del estilo de vida americano de finales del siglo XX.
Surgida del intelecto de Alan Ball- creador de series de calidad como A dos metros bajo tierra o la nueva apuesta de HBO para esta temporada, la serie de vampiros True Blood- la historia cautivó tanto a crítica, ganó 5 oscars: pelicula, dirección, actor principal, guión original y fotografía, como a público, recaudó más de 350 millones de dólares en todo el mundo.
El protagonista es Lester(Kevin Spacey), un hombre de mediana edad, y a su vez el narrador, que se encuentra sumido en una vida de letargo debido al agobio del matrimonio y el trabajo hasta que se cruza ante sus ojos Angela(Mena Suvari), una jovencita que alardea de sus escarceos sexuales, y que es la amiga de su única hija, Jean(Thora Birch) que sufre de problemas de autoestima acostumbrada a la desatención de sus progenitores. Carolyn(Annete Benning) es la mujer de Lexter, una mujer psicótica con ansias de triunfo que considera a su marido un total fracasado.
También tienen peso importante en la trama Ricky Fitts(Wes Bentley), un chaval obsesionado en buscar la belleza de las cosas con su videocámara y que acosa a Jean; y su padre(Chris Cooper), un coronel retirado y con una idelogía cercana a la extraña derecha.
Todos ellos magnificamente interpretados.
La fotografía corrió por parte del veterano cinematógrafo Conrad L. Hall, que dotó a la peli de un color caracteristico consiguiendo una gran presencia en los fotogramas del color blanco con el que consiguió transmitir mucha fuerza acentuado con el contraste reiterado con el color rojo, apoyado por la presencia de las rosas en varias escenas.
La partitura es de Thomas Newman, reconocida sobre todo por el tema principal, Dead Alredy, pero que aporta varias piezas acordes con el tono de la cinta y del estilo del prolífico compositor, también presente en pelis como la anteriormente mencionada Camino a la Perdición, Cadena Perpetua o la recientemente estrenada Wall-E.
En suma, un peliculón que a pesar de su contexto actual ya se ha convertido en un clásico de nuestro tiempo.
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