
'Big Bad Wolves': Lo sórdido de lo feroz
Sin spoilers
Keshales y Papushado han sabido utilizar las referencias del cine clásico negro combinándolo con las filmografías de Tarantino, Vadja o Haneke. 'Big Bad Wolves' muestra una perversa visión del cuento de la Caperucita Roja, sólo que aquí el leñador es una víctima más y la abuelita una vengadora de cuidado. Una visión paródica sobre cómo actúan las fuerzas de la ley en Israel. 'Big Bad Wolves' muestra la cara más fría y cruel de la humanidad disfrazada de venganza que queda casi relegada a un Macguffin. La revancha y la ira del padre por la pérdida de su pequeña van dejando paso a un sadismo propio de un psicópata.
El problema de la cinta es que juega con un arma de doble filo. Por un lado sus puntos a favor es que Keshales y Papushado saben utilizar las influencias del cine para llevarlas a su terreno junto con que han decidido por apostar por el cine de terror en su país convirtiéndose en vanguardistas pero por otro lado, esos mismos puntos favorables hacen que 'Big Bad Wolves' sufra altibajos, especialmente en los últimos actos. Los momentos de humor negro que tienen varios aciertos pero también alguna metedura de pata, más bien en referencia a la duración de dichos momentos. La ambigüedad del personaje del profesor por un lado mantiene la intriga pero, por otro, tortura más al público que al educador ya que no saber si culpable o inocente produce una sensación entre desconcierto, repugnancia y aprobación.
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