
Bigotes y camisas horteras
Sin spoilers
El francés Guillaume Canet, que dirigió esa pequeña joya llamada Pequeñas mentiras sin importancia (2010), vuelve a ponerse al frente de un thriller después de casi diez años de su debut en el género. La película a tratar, a pesar de ser diferente en todos los aspectos del drama capitaneado por François Cluzet y Marion Cotillard, se queda a años luz de la calidad de éste.
Los protagonistas son dos hermanos que llevan muchos años sin verse. Uno es policía; el otro acaba de salir de la cárcel. Ambos deberán intentar volver a hacer una vida familiar normal, a pesar de que ninguno encuentra su hueco en el mundo.
La película, que es del año 2013, es una adaptación de una novela, que ya fue llevada al cine por Jacques Maillot en 2008. Sorprende que Canet haya decidido encargarse de un remake tan pronto, aún teniendo a su disposición una buena galería de actores de habla inglesa para realizar un producto mucho más internacional. Sin embargo, todo falla en esta obra de toque setentero y aires horteras. Es imposible no querer salirse a la mitad de la proyección con un metraje tan alargado y una historia que no da para más la mayoría de ocasiones. Para variar, tirar de tópicos mil veces vistos no salva a una producción que, de haber tenido un guión más refinado, podría haber sido hasta una buena película.
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