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Crítica de 'Django sin cadenas'

De Aitz

18 Jan 2013

9,0

Sin spoilers

No me gusta el Western. Es un género que nunca me ha llamado la atención. Quizás porque no he dado con la película necesaria... no lo sé. El caso es que por este motivo, por mi predisposición a la hora de ver un Western, mis expectativas no eran ni bajas ni altas, de hecho no las había. De todas formas sí que había ganas de ver lo que Quentin Tarantino -uno de mis directores preferidos- había hecho con ese género.

La película es mejor de lo que podía haberme imaginado. Parece que Quentin siempre sabe complacerme, y me brinda un placer visual y sonoro que parece hecho para mí. Django Desencadenado no desbancará a sus compañeras como la mejor película del cineasta, pero sí es una nueva brillante estrella en la carrera del director.

Definiría la película como diversión pura y dura. Diversión de calidad made in Tarantino, con personajes únicos, tiros, sangre y humor de la casa. El humor es uno de los importantes pilares de la cinta, aunque parezca dificil tratándose de un tema tan trágico como es la historia de la esclavitud en la América pre-Lincoln. Para que me entendáis hasta que veáis la película, os puedo referenciar con alguna que otra escena de Malditos Bastardos, ésta -eso sí- mucho más seria que Django, en la cual las risas (en mayor o menor medida) están aseguradas. Tarantino utiliza las exageraciones que tanto amamos y las escenas "adramáticas" (palabra que me he inventado para referirme a pausas cómicas en medio del dramatismo) para sacarnos la sonrisa en un contexto tan duro y cruel. Y la crueldad de la esclavitud es algo que Quentin no podía dejar de mostrar muy explicitamente, siendo algo tan clave en el argumento. Se nos muestra el racismo, las vejaciones y la injusticia realizada contra una raza de nuestra misma especie, contra personas, en un holocausto tan terrible como otros que conocemos bien. Quizás yo habría mostrado algo más, pero será que soy excesivamente melodramático.

Y qué sería de ese humor sin los personajes que dan pie a él. Christoph Waltz es muchas veces el eje que permite hacer rodar esa diligencia de las risas. Hablaré de él a continuación.

Como ya he dicho, Tarantino crea personajes únicos. Me atrevería a decir que crea a los personajes y después los incluye en una época, en un contexto, en un ambiente. Porque toda esa historia sin Django, Dr. Schultz, Candie, Stephen... no vale NADA. En una película convencional las personas giran alrededor de un argumento y actúan con respecto a él, responden a él. Pero esto es Tarantino, y sabemos que suele ser al revés. En DD se reafirma. No hay mucho que decir del argumento más que es lo suficientemente complejo para ser entretenido e inteligente y lo suficientemente simple como para dejar ese protagonismo a las personas que en él se desenvuelven. Por eso los personajes son más importantes que él. Es el guión y el universo el que gira alrededor de ellos y son ellos, sus impulsos, sus objetivos, sus acciones, sus pensamientos... los que dan sentido a ese universo y lo hacen absolutamente asombroso. En especial, y en mi absoluta opinión, el Dr. Schultz y Django. Calvin Candie acapara y se sale de la pantalla en muchas escenas -en parte gracias a la imaginación de Quentin y en parte gracias al enorme talento de un infravalorado actor como es Leonardo DiCaprio- pero no llega a ocultar a los dos protagonistas, lo cual no es nada malo. Pero es algo que sí ocurría en Malditos Bastardos, donde Hans Landa era absoluto protagonista de todo el film.

Y es ese actor, Christoph Waltz, el que aquí vuelve a resplandecer, a hacernos querer a su entrañablemente letal Dr.. Comienza siendo el protagonista de la película -y me temía un nuevo caso Malditos Bastardos- pero se presenta, enamora con su humor y su firmeza, y deja paso al centro de todo lo que a partir de entonces está por verse: Django. Un muy correcto Jamie Foxx que también nos atará e impulsará a acompañarle en su causa con los puños en los apoyaderos de la butaca.

Se nos presentan otros personajes y actores igualmente geniales en sus interpretaciones, y mucho después encontramos a Candie -del que ya he hablado un poco, repito: breve pero intenso y genial- y a Stephen, el majestuoso Samuel L. Jackson, que es capaz de pasar de blockbusters "vulgares" a personajes tan retorcidos y brillantes como su negro racista. Es otro de los villanos de la cinta y sin duda el que más curioso resulta. No hace falta liarse más que para decir que Samuel es un gran actor y Tarantino lo hace mejor.

Es curioso que Kerry Washington aparezca durante casi todo el metraje (flashbacks, ilusiones, sueños, realidad...) pero sea un personaje tan liviano, tan etereo. Apenas habla y mucho menos hace algo... Pero esto no es que sea un fallo. Es una pobre mujer nacida en una época durísima con el color de piel desafortunado, y es el amor de un hombre que va a hacer todo para salvarla. Ése es su cometido, ser lo que impulsa al protagonista.

La dirección de Quentin -que hace un cameo con desenlace realmente divertido- es como siempre inspiradora. Es uno de mis directores favoritos y con cada película que veo me recuerda por qué lo creo así. En realidad toda la crítica habla de su trabajo ya que todo está creado por él. Pero refiriéndome a la dirección extricta, es una belleza visual, con una fotografía firmada por su maniática genialidad, y un uso de la cámara totalmente personal que amo con todas mis fuerzas. Si queréis entender lo que digo (y si sois fans de él me habréis entendido perfectamente) sólo tenéis que ver la película.

Soy fan absoluto de su zoom-extreme.

Sobre la banda sonora he de declararme purista de la uniformidad. No me gusta que las bandas sonoras cambien su "esqueleto" en una misma película....... excepto claro en el caso de este señor. Sus películas y la forma de contar sus historias son tan especiales que músicas tan dispares, tan peculiares y tan anacrónicas quedan muy bien, y alimentan las estupendas imágenes. Desde Morricone hasta un rap (o hiphop, no me preguntéis, soy nulo en esos estilos) y mis oidos segregaban endorfinas de placer. Yo, un purista de la uniformidad... La única explicación es... Tarantino.

En defintiva, y si me dejo algo editaré esta crítica, es que Django Desencadenado es un entretenimiento y una diversión digna de este cineasta. Un western con pistolas, tiroteos, caballos, esclavitud, venganza, sangre y más sangre que hace nuestras delicias. Risas, tensión, pasión y escenas duras. Actores espectaculares y personajes inolvidables. Django Desencadenado se viene para mi estantería de Blurays, y se queda en la historia de la maravillosa filmografía de Quentin Tarantino.

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