
La consagración de Fede Álvarez
Sin spoilers
No estamos ante un home invasion al uso, en el que los protagonistas se ven asediados por una amenaza externa que intenta penetrar en su hogar ('Los extraños' como ejemplo moderno por antonomasia), sino que son ellos quienes se convierten en el ente invasor, con la pertinente diatriba moral y justificación que ello conlleva. Como en 'Livide', la búsqueda de un tesoro en una vieja casa habitada por un ser indefenso, se convierte en el motor que conduce a perpetrar la invasión. El tesoro es en esta ocasión una elevada cuantía de dinero en efectivo. El ser indefenso es un hombre ciego. O como habría que referirse a él, el Hombre Ciego.
Y es que Stephen Lang compone a la perfección un personaje que pasa a formar parte del panteón de villanos del cine de terror, como si hubiese sido extraído directamente de 'El País de los Ciegos' de H.G. Wells y reconvertido en icono malévolo, dotándole de un aura que bien es difícil imaginar si el personaje en cuestión hubiese sido llevado a cabo por otro actor. Jane Levy, por su parte, vuelve a postularse como scream queen tras sufrir de lo lindo (posesión y lluvia de sangre mediante) como Mia en 'Posesión Infernal'. En esta ocasión lo hace como Rocky, miembro del trío de jóvenes ladrones que verá en el golpe que pretenden darle al Hombre Ciego, la válvula de escape con la que poder salir de Detroit.
De un modo parecido al que David Robert Mitchell hizo con 'It follows', los suburbios de Detroit se convierten en plató de cine esencial para representar a una suerte de generación perdida. Mientras que en el título de Mitchell el suburbio servía como espacio en el que el mal se iba dispersando y contagiaba a los malditos cual enfermedad venérea, en 'No respires' se presenta como un espacio vacío, casi fantasmal, en el que insertar un emplazamiento en el que habita un mal al que los personajes acudirán cual ratas al queso. La consagración de Fede Álvarez como maestro del género moderno.
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