
¡McAvoy al rescate!
Sin spoilers
'El protegido' fue una película de superhéroes atípica, especial y magistral; 'Múltiple', un estudio sobre la psicología camuflado de thriller adrenalítico convertido en la carta de presentación del villano de este universo.
En 'Glass', el sosiego de la primera y la adrenalina de la segunda eclosionan para dar lugar a un arranque potentísimo que cae para levantarse a ratos durante su desigual segundo acto y que desemboca en un tercero sobreexplicado y redundante; y es una pena porque Shyamalan tiene una idea genial que contar pero se pierde en el cómo.
Y es lo más doloroso de su visionado: el intuir lo que hay detrás y que no llega a explotar. Es muy fallida la forma en que quiere transmitir su mensaje Shyamalan y es, a mi parecer, por sus ganas excesivas de desmarcarse de la forma de hacer cine de superhéroes y sus continuas referencias petulantes a los cómic. Ya sabemos que te gustan y que sabes mucho, calm your tits.
Ahora bien, el recital de McAvoy es para darle un Oscar por cada personalidad que interpreta: apabullante; es, sin duda, lo mejor de la película. Podrían haber sido tres horas de plano fijo suyo, mirando a cámara, cambiando de personajes, y hubiera sido algo mucho más atractivo que lo que ha quedado en 'Glass'.
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