
Buena pero....
Sin spoilers
Yo sí soy de las incondicionales de Almodóvar y esta me ha dejado sensaciones distintas a las habituales, menos conmovida y menos trastornada. Y después de pensarlo y comentarlo con mi marido, he concluido que se debe a que el guión no es suyo y se nota mucho. En la película está la fuerza de Almodóvar, están su llamativa estética, su perfección cada vez más pronunciada, su maestría al jugar con el tempus (la primera parte lenta, tanto que llegas a ansiar un vuelco que por supuesto, se produce y de que manera), sus primeros planos, su habilidad para transformar la novela en su guión, el suspense, guiños a otras obras suyas (Kika o Atame, mi preferida).
Pero eché de menos la chispa, la comicidad dramática que rompe las tensiones y, sobre todo, los sentimientos, esos que él maneja como nadie. La película es en conjunto fría y eso es una pérdida, sólo en las últimas escenas vuelven a latir los corazones helados.
De los actores tampoco saca lo mejor, aunque Antonio está muy bien y, dado que dirige mejor a las mujeres que a los hombres, se interpreta como una colaboración necesitada por el director en esta aventura de adaptar un guión ajeno.
Elena es fantástica aunque tampoco ha sabido sacar lo mejor de ella, quizá por la forzada contención de toda la película que resta espontaneidad y sensibilidad a los personajes. Es a mi gusto de lo mejor actualmente como actriz española, por delante en ocasiones de Penélope.
Una cosa apasionante de Pedro Almodóvar es que arranca una emoción de las de todos los días en coyunturas prácticamente imposibles, recordándote precisamente que el imposible no existe, ese es su genio, lo que en otros resulta ininteligible o fuera de lugar o erróneo en él nos devuelve a la realidad más terrenal arrancándonos una sonrisa acompañada de algo más siempre.
Eso lo he echado de menos, porque eso sólo lo sabe hacer él.
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