
Acidez de estómago
Sin spoilers
Hacía mucho tiempo que no salía de la sala antes de finalizar la película. La última vez creo que fue Sweeny Todd, cuando las mismas canciones se repetían una y otra vez a lo largo del filme; hastiado, opté por aprovechar la noche y salir a tomar una cerveza.
Anoche volvió a pasarme. Tras digerir una hora y cuarto de la insoportable “Speed Racer”, le supliqué a mi novia que nos fuéramos del cine. Para mi alivio ella accedió con gusto: se estaba aburriendo.
Ya fuera, con el fresquito de la noche, comprendí que los “gags” del hermano pequeño y su mono me habían dado acidez de estómago. Estaba cabreado, me sentía defraudado y tenía el ceño fruncido. Incluso discutí con mi novia en un semáforo.
Yo había sido advertido, me habían dicho que no fuera a verla. Había leído la crítica en internet y en el periódico. Y había opiniones dispares. Pensé que la única forma de salir de dudas era ir a verla. Y cometí ese error. Impresiones personales a parte, trataré de ser lo más objetivo posible.
Yo amaba el trabajo de los hermanos Wachovsky. Matrix para mi supuso un antes y un después. Luego cometieron la segunda parte: “Matrix Reloaded”. Pero le eché la culpa a los productores y le quité hierro al asunto. Con la llegada de Matrix Revolutions me sentí hondamente decepcionado, pero los perdoné. Luego llegó V de Vendetta y empecé a pensar que tal vez los hermanos son artistas de una sola obra. Anoche lo constaté. Puedo jurar y juro que es la última película de los Wachovsky que veo.
Entraré en materia:
“Speed Racer” es una cinta aburrida hasta las trancas. Las escenas de acción solo tienen por objetivo confundir, marear y desorientar al espectador. No hay emoción, no hay frenesí, no hay claridad en las tomas. La obsesión por los ángulos imposibles, los constantes primerísimos planos de los rostros, y el abuso de las secuencias a cámara lenta acaban por hartar a cualquiera. El guión es un topicazo de cojones. Más propio de una película de televisión de Antena 3 a las 4 de la tarde que de un filme para la gran pantalla.
En concreto, cuando la madre le dice a Speed: “No puedo estar más orgullosa de ti” me revolví en mi asiento, se me levantó el estómago. En definitiva; me hizo sentir mal.
Y si hablamos de las paridas del más pequeño de la familia y su mono Chim Chim, yo sentí vergüenza ajena, miré a mi novia sonrojado, culpable por haberla llevado a ver esa película. Uno no sabe si está viendo “Spy Kids” o “Tres pequeños Ninjas”.
El clímax de la vergüenza ajena llegó con la escena en la que unos Ninjas (hay que joderse) tratan de asesinar a la familia Racer. A las escenas de peleas solo les falta la música del Show de Benny Hill así al menos me habría reído. Cuando el papá de Speed Racer voltea a un Ninja por encima de la cabeza y la madre y Christina Ricci lo siguen con la mirada, comprendí que tenía que salir del cine antes de que fuera demasiado tarde. Un lástima la actuación de Ricci en esta película. Para mi era buena, muy buena. Aún recuerdo su trabajo en “Buffalo ‘66”.
Mi novia y yo criticamos la película el resto de la noche hasta quedar dormidos. Ya digo que hacía mucho, mucho tiempo que no lo pasaba tan mal en el cine.
Hace un año tuve la fortuna de ver “HIJOS DE LOS HOMBRES” dirigida por el mejicano Alfonso Cuarón e interpretada por un soberbio Clive Owen (que no es santo de mi devoción). No tenía ni idea de qué iba, no sabía nada de la película, la encontré por casualidad y hoy para mi es una obra de culto. A veces pienso que me encontró ella a mi y no yo a ella.
Una película seria, que trata un tema grave. Cruda hasta donde tiene que serlo y explícita hasta donde debe. Bien narrada, con una fotografía perfecta, un guión trabajado, aunque sea adaptación del libro con el mismo nombre.
Hoy es sin duda mi película favorita, junto con El señor de la Guerra y El Pianista. Y aunque pueda parecerlo, no soy forofo del cine bélico. Tan sólo soy forofo del cine BUENO.
La Gran Evasión, El corazón del Ángel, Papillon, 2001 una Odisea del Espacio, Cinema Paradiso… hay muchas películas catalogadas como “Obras de Arte” donde elegir.
Dejad “Speed Racer” para el público para el que ha sido pensada: Niños de 4 a 8 años.
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