
Nuevas aventuras en la Tierra Media
Con spoilers
El 15 de diciembre fui al cine a ver El Hobbit: Un viaje inesperado, la primera entrega de la "trilogía" de El Hobbit. La verdad es que dividir un libro tan pequeño (unas 300 páginas) como El Hobbit en tres películas es claramente una acción comercial y que no puede ser del agrado de muchos, entre los cuales me incluyo. No me malinterpretéis, solo porque se haya divido en tres partes no quiere decir que sobren cosas, pero fastidia bastante cuando en dos películas, como se tenía pensado originalmente, habría sido suficiente.
Como ya he comentado, no creo que sobre nada de esta película. Para empezar, la labor de los actores es simplemente fantástica. Poco más que decir del magnífico Ian McKellen como Gandalf, pero los que de verdad destacan son Richard Armitage como Thorin Escudo de Roble y, especialmente, Martin Freeman como Bilbo Bolsón. Freeman nos otorga la mejor caracterización de un Hobbit desde el comienzo de la trilogía del Anillo. El resto de enanos también son correctos, y mención aparte merecen las breves apariciones de Galadriel, Elrond o Saruman.
He leído que hay gente que piensa que sobran partes de la película y que algunas no pintan nada en la peli. Sí, puede ser cierto, pero yo creo que la intención de Peter Jackson era, más que todo concuerde con el argumento de esta trilogía, que concuerde con TODAS las películas de la Tierra Media, y la verdad es que por ahora se consigue. Es un placer sucesos que en cierta medida asientan el contexto de lo que luego será El Señor de los Anillos, como cierto combate en Moria o cierto mago llamado Radagast. Por otro lado, cabe comentar que todo esto no se lo ha inventado en su mayoría Jackson, sino que lo ha cogido de los Apéndices escritos por Tolkien, algo que aporta más profundidad al vasto mundo de la Tierra Media.
Respecto a la adaptación del libro, quitando dos o tres cosillas sin importancia, es francamente buena, con frases calcadas al libro e incluso dos canciones cantadas por los enanos (atentos a "Song of the Lonely Mountin"). Aquí entro ya en la BSO de Howard Shore, que de nuevo es increíble y que toma algunas melodías de la anterior trilogía con ligeras modificaciones para la ocasión, pues El Hobbit se muestra como una trilogía más desenfadada que El Señor de los Anillos por motivos obvios (el libro también lo era, la Tierra Media está en paz). No entiendo porque los críticos la tachan de infantil, pues no lo es, ni mucho menos. Respecto a la mejor parte de la película, sin duda es aquella donde aparece el omnipresente Gollum, cuyo actor, Andy Serkis, nos ofrece su mejor interpretación.
Respecto a la duración, son casi 3 horas, pero la verdad no sobra nada y tampoco se ha alargado todo excesivamente. Cierto es que el libro es corto, pero en realidad suceden tantas cosas como en la película, lo que pasa es que el estilo narrativo del mismo es rápido y sin apenas detalles. Esto puede verse claramente con la escena de los gigantes de piedra, que en el libro apenas ocupa medio párrafo y en la película ocupa varios minutos (y muy bien detallados). En el libro en cierta medida ocurre lo mismo que en la peli, lo que pasa que no está detallado y casi no se le da importancia.
El estilo visual de la película es lo único que tiene unanimidad entre los críticos, ya que la recreación de la Tierra Media es, de nuevo, intachable. Mención especial merece la nueva técnica de 3D de los 48 fotogramas, criticada injustificadamente pues, una vez te acostumbras a la mayor agilidad de las escenas, se verá la mejor técnica 3D en una película desde Avatar (superándola por mucho). Además, el grado de detalle y de definición es majestuoso. Un 10.
La nueva trilogía se torna igual de buena que la del Señor de los Anillos y casi igual de épica y emocionante. Digo casi porque la película tiene, para mí, un único e importante pero: en ocasiones puede volverse muy lenta para aquellos que no tengan en muy alta estima la fantasía. No sobra nada y todo está bien de duración, pero el ritmo podría haberse mejorado, pues resta emoción y epicidad. Tras haber visto esta primera parte, no puedo aguantar hasta el estreno de la segunda parte, El Hobbit: La Desolación de Smaug, que tiene pinta de mejorar esta casi brillante primera parte.
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